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  Madame Tussauds

  En una ciudad tan viva como Londres no podía faltar un museo de cera, y eso es perecisamente lo que es Madame Tussauds, el museo de cera de Londres.

  Madame Tussauds es sin duda el museo de cera más famoso del mundo, y se encuentra a pocos metros de la estación de metro de Baker Street, en la Central line (la "linea roja" del metro londinense), en un edificio fácilmente reconocible por su cúpula verde, por lo que encontrar el Museo de Madame Tussauds es tarea sencilla.

   Madame Tussauds: algo más que un museo de cera

  Lo primero que llama la atención de Madame Tussauds es el precio de entrada, 25 libras (precio en marzo de 2008), sensiblemente más elevado que el Museo Grevin de París o que el Museo de Cera de Madrid, pero una vez en el interior el precio está más que justificado, y es que el museo de cera de Madame Tussauds ofrece cosas y sensaciones que no ofrecen sus homólogos parisino y madrileño.

  La primera grandísima diferencia: las figuras se pueden tocar. Este hecho hace que el visitante se involucre mucho más en la visita, y que prácticamente se fotografíe con cada una de las figuras que habitan el museo. Por si esto fuese poco, las figuras están realizadas para favorecer la interactividad con el visitante, así Jim Carrey presenta a todo aquel que quiera ocupar el puesto que está a su lado con un micrófono esperando a ser utilizado, Nicolás Sarkozy escucha atentamente a todo aquel que ocupe el púlpito situado a su derecha, el increíble Hulk nos agarra con su enorme mano para que nuestras fotografías parezcan totalmente reales, y así con un sinfín de personajes. El visitante de Madame Tussauds no se limita a ver las figuras y admirar su realismo, sino que se convierte en co-protagonista del espectáculo.

  Otra diferencia con los museos de cera más tradicionales es que la entrada nos incluye un acceso (voluntario; los peques y todo aquel que no quiera pasar miedo puede saltárselo) a un "pasaje del terror" donde actores reales nos pondrán los pelos de punta en un recorrido escalofriante (hay que decir que algo light, no como algunos de parques de atracciones que son realmente terroríficos).

  Por último, el Museo de Madame Tussauds nos ofrece un recorrido por la historia de Londres a bordo de un taxi típico londinense, contemplando en un bonito paseo escenas del pasado de esta gran ciudad, como el gran incendio, la construcción de la Catedral de San Pablo o las epidemias de peste bubónicas que padeció Londres.  

 En resumen, podemos decir que la visita al museo de cera de Madame Tussauds es altamente recomendable, y el pago de la entrada está plenamente justificado, ya que nadie saldrá decepcionado de esta visita.